Los precios de las materias primas han logrado mantenerse al alza gracias al incremento de precio de los granos y las semillas oleaginosas. En un momento en que la renta variable ha caído casi un 13,88%[1] por la inflación elevada y la restricción de las condiciones de liquidez, las materias primas agrícolas acumulan una apreciación del 26,8%[2].

La guerra ha generado una plétora de problemas relacionados con el suministro que probablemente continuará impulsando los precios al alza, tales como: el aumento del proteccionismo, la subida del coste de los fertilizantes, los cambios de los mandatos de los biocombustibles y las condiciones climáticas adversas, por nombrar algunos.

El efecto dominó que la guerra de Rusia-Ucrania ha tenido va desde una interrupción de las cadenas de suministro hasta un incremento en los costes de los fertilizantes.

El incremento del proteccionismo respalda el valor de las materias primas agrícolas

Las interrupciones ocasionadas por la guerra también han dado lugar a un incremento del proteccionismo. Por citar algunos ejemplos en 2022, tenemos el caso de India, el tercer productor de trigo más grande del mundo, que anunció[3] la restricción de sus exportaciones de trigo para racionar los suministros internos del grano, provocando un fuerte aumento de los precios del trigo.

Si bien Indonesia también anunció una prohibición de exportación de aceite de palma el 28 de abril, levantó la prohibición el 19 de mayo después de que cientos de agricultores protestaran en contra de la medida.

El precio del aceite de soja, considerado una alternativa al aceite de palma, subió considerablemente gracias a lo restringido que el mercado de semillas oleaginosas quedó a raíz del anuncio inicial.

La mayor demanda de biocombustible promete impulsar también la demanda de maíz y aceite de soja

Los cambios en los mandatos de biocombustibles también están destinados a aumentar la demanda de materias primas agrícolas. Estados Unidos alberga el mercado de biocombustibles más grande del mundo. La administración Biden está ordenando a las refinerías a que impulsen el uso de biocombustibles como el etanol a base de maíz.

La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA, por sus siglas en inglés) exige a las refinerías que mezclen este año 20.630 millones de galones de combustibles renovables en la gasolina y el diésel, lo que representa un aumento del 9,5 % con respecto al objetivo del año pasado. Esto ejercerá presión sobre las refinerías para que mezclen más biocombustibles en su producción de gasolina este año, lo que generará un impacto neto positivo en la industria de los biocombustibles. Los granos como el maíz se benefician debido a su alto contenido de almidón y su conversión relativamente fácil a etanol.

En medio de la disminución de los inventarios de diésel, Brasil también está considerando aumentar la mezcla de biodiésel del 10 al 15% (es decir, la cantidad de aceite de soja mezclado con el combustible para camiones). Esto tiene el potencial de impulsar la demanda de soja en un momento en que la soja ya escasea debido a las sequías en América del Sur y las plantaciones en EE. UU. continúan al mismo ritmo que el año pasado.

El aumento de los costes de los fertilizantes está debilitando la demanda, lo que a su vez reduce los rendimientos

El conflicto entre Rusia y Ucrania ha causado interrupciones en la producción de fertilizantes y aumentos en los precios de los materiales, lo que ha puesto en riesgo los márgenes de los agricultores y los rendimientos agrícolas en otras partes. Esto a su vez ha provocado un incremento de la mayoría de los precios las materias primas agrícolas.

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Rusia y Ucrania representan una parte significativa del comercio mundial de fertilizantes. Rusia produce el 9% del fertilizante nitrogenado global, el 10% del fertilizante fosfatado global y el 20% del fertilizante potásico global[4]. Exporta más de dos tercios de su producción de cada producto. Bielorrusia produce un 17% adicional de la potasa mundial y exporta la mayor parte[5].

Si bien Argentina tiende a usar menos fertilizantes debido a la alta calidad de su suelo, es probable que Brasil -el mayor importador de fertilizantes del mundo-, sienta más el impacto dado que importa el 85% de sus necesidades. Sólo Rusia representa el 25% de las importaciones totales de fertilizantes de Brasil. Asimismo, los agricultores también pueden plantar más soja debido a que requiere menos fertilizantes que el maíz.

Se espera que el balance entre el maíz de EE. UU. y el mundo continúe reduciéndose, lo que sugiere la persistencia del entorno actual de precios elevados. Si bien los altos precios y la baja disponibilidad de fertilizantes están haciendo que los agricultores reduzcan el uso, también están dando como resultado precios de fertilizantes más reducidos, algo similar a la tendencia observada en 2008.

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El posicionamiento especulativo obtiene mayor momentum en las materias primas agrícolas

Según lo publicado por la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), el posicionamiento especulativo neto sobre materias primas ha aumentado considerablemente desde la pandemia de la Covid. Los suministros más restringidos y la acumulación de inventarios por parte de los gobiernos nacionales preocupados por la seguridad alimentaria han provocado un incremento de precios en las materias primas agrícolas.

No solamente el posicionamiento especulativo sobre materias primas agrícolas ha aumentado en relación con sus niveles históricos, sino también en comparación a otros subsectores de materias primas, como el ilustrado en el gráfico a continuación.

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Las condiciones climáticas adversas impactan sobre las materias primas agrícolas

El Niño y La Niña son las fases cálida y fría de un patrón climático recurrente en el Pacífico tropical: El Niño, la Oscilación del Sur, o “ENOS” para abreviar. El patrón cambia de forma irregular entre dos y siete años, y cada fase desencadena alteraciones predecibles de temperatura y precipitaciones[6]. La Niña actual ha existido desde octubre de 2021. Ha sido responsable de las sequías ocurridas en América del Sur, así como del clima más templado en el sur de los EE. UU. y las fuertes lluvias en el noroeste del Pacífico.

Las probabilidades de que La Niña continúe en el período de diciembre a febrero ascienden al 51%, lo cual es inferior al 58% pronosticado el mes pasado según el centro de previsión climática de EE. UU. Asimismo, se espera que las aguas del Océano Pacífico ecuatorial se mantengan frescas o cercanas a lo normal entre junio y septiembre, lo que significa que los patrones climáticos no se verán influenciados lo suficiente como para que puedan alterar las tormentas tropicales y los huracanes en el Atlántico.

Conclusión

Las materias primas vienen obteniendo una fuerte rentabilidad en 2022. Igualmente, todavía son varios los factores que podrían hacer que la misma sea aún mayor. Aunque las materias primas agrícolas son únicas por la volatilidad que tienen debido a su alta dependencia con las condiciones climáticas, también ofrecen beneficios de diversificación.