Los malos artesanos a menudo culpan a sus herramientas. Los bancos centrales, encargados de lo imposible, probablemente seguirán innovando en sus herramientas a medida que pisan nuevo terreno en este camino de normalización de políticas.

La forward guidance: una herramienta que definió toda una era…

Los bancos centrales modernos, a los que generalmente se les da un mandato para gestionar la inflación y otros objetivos de política monetaria, tienen muchas herramientas a su disposición. Sin embargo, estas herramientas no son infinitas y tampoco son capaces de lidiar hoy con las fuentes que provocan buena parte de las sorpresas inflacionistas: los choques de suministro en las materias primas, principalmente, y en las cadenas de suministro de bienes. 

Los bancos centrales no pueden extraer más petróleo del mar ni plantar más cultivos en el suelo. Las herramientas de ajuste en la oferta monetaria son contundentes a la hora de dirigir el capital hacia donde se necesita, y de retirarlo de donde hay excesos. Sin embargo, la mayoría de quienes están al mando de dichas entidades está de acuerdo con lo fundamental que ha sido la herramienta de “forward guidance” (preanuncio de política monetaria u orientación futura) en su arsenal. Guiar al mercado en términos de cuál será el curso de la política, condicionada a potenciales escenarios económicos, ha permitido evitar a los bancos centrales dislocaciones indebidas en los mercados financieros que de otro modo hubiesen interferido con la mayor estabilidad de política perseguida en sus objetivos.

…desplazada a favor de la velocidad

Es curioso, por lo tanto, ver por qué los bancos centrales han tirado por la borda la forward guidance a cambio de un paso a la acción rápida. Después de haber estado anunciando durante por varios meses un incremento de 50 puntos básicos, la Reserva Federal (Fed) ajustó su guión solamente unos días antes de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) al anunciar al mercado un incremento de 75 puntos básicos el miércoles 15 de junio. Por su parte, el Banco Nacional de Suiza (SNB), que tampoco había dado señal alguna de que restringiría su política monetaria, sorprendió al mercado con un incremento de 50 puntos básicos el 16 de junio, siendo su primera subida de tipos en quince años. Y si bien el Banco Central Europeo (BCE) ha estado indicando un camino de normalización cautelosa durante meses, recientemente modificó su postura para moverse más deprisa.  

¿Están los bancos centrales manteniendo el control?

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Dado que los bancos centrales están cambiando el discurso tan abruptamente, parecería que han perdido el control y de que necesitan pisar los frenos desesperadamente. La realidad de la situación es que la política monetaria no va a ser suficiente para abatir las fuentes obstinadas de la inflación (crisis de suministro en las materias primas), ya que: el mecanismo de transmisión monetaria (el proceso por el cual los precios de los activos y las condiciones económicas generales se ven afectadas por las decisiones de política monetaria) es largo y las expectativas de inflación a largo plazo están claras firmes (es decir, la mayoría de los participantes del mercado no cree que vayamos a vivir un período prolongado de inflación galopante). Reconocemos que la Fed, habiendo optado por subir los tipos para contrarrestar la inflación (independientemente de la eficacia de esta medida), podría haber comenzado a hacerlo el año pasado. Sin embargo, al haber cambiado de guion tan rápido antes de una reunión de política monetaria, ha comenzado a erosionar su herramienta de forward guidance.

Nuevas herramientas, por favor

Al BCE se le han recordado las consecuencias que tiene el pasar a una política monetaria en modalidad FOMO (temor a desaprovechar una oportunidad, por sus siglas en inglés). La complicación de la zona euro es que cada nación emite sus propios bonos. El BCE ya está muy cerca de poner punto final a su programa de compra de bonos de larga data. El PEPP (Programa de Compra de Emergencia por la Pandemia) ya se ha detenido, y el APP (Programa de Compra de Activos) finalizará el 1 de julio. Posteriormente, el BCE reinvertirá por algún tiempo los ingresos de los bonos que estén por vencer. Dado su gran balance en el cual las tenencias acumuladas de los APP y PEPP superan actualmente los 4,7 billones de euros (4,9 billones de dólares), el BCE seguirá siendo un poderoso comprador de bonos soberanos. No obstante, su papel como comprador dominante se reducirá gradualmente.  

El mercado se ha vuelto tan dependiente del BCE que su retirada de estímulo provocó que los rendimientos de los bonos italianos a 10 años se dispararan desde el 1,24% de principios de año, al 4,2% el 14 de junio de 2022. Eso llevó al BCE a convocar su primera reunión de emergencia desde 2020. ¿Cuál fue la conclusión de la reunión? ¡Que necesita nuevas herramientas! Es decir, algo que pueda ayudar a contrarrestar la fragmentación de los mercados de bonos europeos a medida que reduce las compras. Todavía no se han publicado muchos detalles de cómo sería, pero lo más probable es que se busque dirigir las reinversiones hacia los títulos soberanos en situación de estrés. Otras intervenciones ad-hoc también podrían ser parte del kit.

La caída en los activos podría remitir a medida que se implementan las herramientas adecuadas 

El viraje restrictivo de los bancos centrales o sus cambios de actitud han provocado en las últimas semanas caídas en la renta variable, los bonos, las criptodivisas y en algunos mercados de materias primas.

Parecería que, por el momento, la Fed no está preocupada por la venta generalizada de la renta variable. Sin embargo, dada la fuerte destrucción de riqueza que se suma a la crisis generada por el incremento del coste de vida, nos preguntamos cuánto tiempo pasará antes de que otros bancos centrales acompañen al BCE en el desarrollo de nuevas herramientas para reducir la presión. Esperamos que los mercados se estabilicen a medida que los bancos centrales dan un paso atrás, evalúan sus problemas únicos, y diseñan herramientas de política apropiadas. Mientras tanto, el oro podría funcionar como una cobertura de mercado, ya que es un metal con un vasto historial de prosperar en momentos de incertidumbre elevada. Asimismo, la renta variable en factores de dividendo de calidad también podría sortear bien la tormenta.