El país ha emprendido una serie de acciones políticas duras y ha lanzado su programa de Prosperidad Compartida para hacer frente a las principales amenazas tanto para el crecimiento como para la estabilidad interna. Sin embargo, todavía está por verse si estas medidas resultarán eficaces, según el estratega Peter van der Welle.

A medida que la influencia del país se extiende mucho más allá de sus fronteras, el equipo multiactivos de Robeco adopta en sus carteras un posicionamiento neutral tanto en renta variable china como de mercados emergentes, explica.

“En 2022, es probable que los inversores estén muy pendientes de China, y no solo por los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en Pekín en febrero”, afirma Van der Welle. “China, un solo país, ha determinado alrededor del 30-40% del crecimiento anual del PIB mundial en la última década, y ha encabezado el ciclo económico global hacia la recuperación en 2020.”

Los motores se muestran inestables

“Sin embargo, en 2021, la contribución de China al crecimiento global ha sido más tenue, debido a la deceleración interna inducida por las políticas adoptadas, mientras las economías desarrolladas acortaban distancias. Los principales motores internos de crecimiento de China –inmuebles, producción industrial e infraestructuras– se han mostrado inestables en los últimos tiempos. Se prevé que el impulso monetario y presupuestario disminuya en Occidente en 2022, y por ello la trayectoria que adopte el crecimiento chino es ahora más importante todavía para la economía mundial. Por ello, ahora más que nunca, los inversores deberían preguntarse: ‘¿Qué tiene Pekín en su lista de deseos para 2022?’ ahora que el nuevo año ya ha llegado.”
 
El poder económico de China es tan grande que incluso las oscilaciones más pequeñas de su trayectoria de crecimiento afectan a otros países de Asia. La renta variable de mercados emergentes ha registrado una rentabilidad inferior a la de su homóloga del mundo desarrollado en los últimos años, lo que ha hecho que resulte menos atractiva para las carteras multiactivos.

Prosperidad Compartida

Uno de los problemas es que el aumento de la riqueza del país no se ha repartido de manera justa entre sus 1.400 millones de habitantes, lo que ha llevado al gobierno a poner en marcha el programa Prosperidad Compartida. China también está tratando de mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos, para evitar cualquier malestar social que pueda amenazar al régimen.
 
“En términos de reparto desigual de la riqueza, la sociedad china se encuentra casi a la par con Estados Unidos, ya que el 1% de los hogares más ricos poseen un tercio de la riqueza del país”, aclara Van der Welle. “El temor del presidente Xi Jinping es que, si persiste esta desigualdad, termine erosionando a la clase media.”
 
“Esto conduciría a una polarización y a la proliferación del tipo de populismo que se observa en Estados Unidos, y que potencialmente podría desestabilizar al Partido Comunista. El 'establishment' político chino es consciente de que los principales problemas del país se encuentran dentro de él, dada la elevada ratio de endeudamiento total en relación con el PIB, que es del 270%, y cuyo envejecimiento demográfico está empezando a empeorar gradualmente la ratio de dependencia y a aumentar los costes ambientales.”

La implantación es clave

Para hacer frente a estos retos a largo plazo, el programa Prosperidad Compartida se centra en tres sectores problemáticos. “La implantación es clave, y por ello los responsables políticos están apretando las tuercas en los sectores con concentraciones significativas de riqueza y poder de mercado, como son el inmobiliario, el tecnológico y el educativo”, afirma Van der Welle.
 
“Por ejemplo, las tres políticas de 'líneas rojas' del Banco Popular de China (BPC) –un ratio pasivo/activo de menos del 70%, un ratio de apalancamiento neto de menos del 100% y un ratio de efectivo/deuda a corto plazo de más de 1x– han provocado un desapalancamiento forzoso del sector inmobiliario. La víctima más infame de ello fue Evergrande, que ahora está iniciado un proceso de reestructuración de su deuda.”

Es complicado leer las hojas del té

Así pues, se plantea la cuestión de si estas medidas enérgicas han dado fruto y si los inversores podrían esperar una relajación del intervencionismo público sobre el sector empresarial en 2022, lo que sería un buen augurio para las acciones chinas y de mercados emergentes.
 
“Las pruebas no son concluyentes, ya que resulta complicado leer las hojas del té en Pekín”, anuncia Van der Welle. “La actual deceleración de la venta de viviendas y de los precios de la vivienda en China como consecuencia de estas presiones resulta perjudicial para el crecimiento del consumo interior, ya que se erosiona el 'efecto riqueza'.
 
“Históricamente existe una fuerte correlación positiva entre el crecimiento del consumo chino y el precio de la vivienda, ya que la mayor parte de la riqueza de los hogares viene determinada por sus activos inmobiliarios.”

Y no olvidemos el Covid-19

Por otra parte, la pandemia de Covid-19 sigue asolando el mundo, encabezada ahora por la variante Ómicron que ha causado una nueva oleada de confinamientos.

“Habida cuenta de la estrategia de tolerancia cero frente al Covid y de las crecientes evidencias sobre la ineficacia de la vacuna de Sinovac contra la variante Ómicron (incluso tras la dosis de refuerzo), la intensidad de los confinamientos podría aumentar en China a corto plazo”, advierte Van der Welle.
 
“Esto además podría mermar la demanda interna, incluso ante la proximidad de los Juegos Olímpicos de Invierno. Los responsables políticos chinos van a tener que hacer gala de toda su agilidad y capacidad para eludir los obstáculos en este eslalon de riesgos negativos para el crecimiento.”

Ingeniería para un aterrizaje suave

Todas las miradas estarán fijas en la respuesta que se dé desde las más altas esferas. “Para sacar brillo a sus credenciales como líder socialista de cara al Congreso del Partido de 2022, el presidente Xi probablemente estará decidido a salvaguardar la estabilidad social ingeniando un aterrizaje suave para la economía en el corto plazo”, afirma Van der Welle.
 
“Sus herramientas políticas más obvias son la flexibilización de la política monetaria mediante nuevos recortes al ratio de requerimiento de reservas (RRR) y el despegue del impulso crediticio en el 1S 2022, junto con el empleo de medidas presupuestarias de estímulo y la flexibilización de la regulación inmobiliaria.”
 
“El BPC y el Ministerio de Finanzas ya han expresado a finales de diciembre su compromiso de asegurar un crecimiento estable, aludiendo a posibles bajadas de impuestos y a la provisión de liquidez amplia y razonable.”
 
Pero todo está por verse

¿Será suficiente? “Aunque es cada vez más probable que el desapalancamiento, la descarbonización y la deflación de la riqueza inmobiliaria vayan pasando a un segundo plano a medida que avance 2022, seguimos a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos”, explica Van der Welle.
 
“Ante el aumento de las tensiones geopolíticas con Estados Unidos (especialmente en la cuestión de Taiwán), sigue habiendo un incentivo para que el presidente Xi adelante en el tiempo las ganancias en productividad interna dando continuidad a sus políticas intervencionistas de 'mano dura'. El programa Prosperidad Compartida no es un acontecimiento pasajero. Esto pone sobre la mesa una considerable incertidumbre para los inversores. La posibilidad de que la variante Ómicron dé lugar a confinamientos masivos en China en torno a las fechas de los Juegos Olímpicos de Invierno es otro obstáculo importante.”
 
“Aunque está claro que China ha ejercitado con fuerza su músculo político, todavía está por verse si sigue siendo capaz de levantar grandes pesos. “Por el momento nos mantenemos neutrales en renta variable china y de mercados emergentes.”.